Influencia de la música en el rendimiento deportivo.

La música se considera la compañía perfecta para rutinas prolongadas o el estimulante psicológico adecuado para afrontar el ejercicio. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que además tiene efectos biológicos que mejoran el rendimiento deportivo. La música es una gran medicina, pues tiene la capacidad de beneficiar a nuestra salud:

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Papel de la música en el deporte. Foto: finisher.es
  • Genera y transmite estados de ánimo, influye en los procesos intelectuales, de predisposición y hasta en el movimiento.

  • Escuchar música mientras se hace ejercicio incrementa hasta un 20% la resistencia del deportista.

  • El ritmo de la música aumenta el rendimiento deportivo: un ritmo musical alto ayuda a que los actos motores sean más eficientes y, en consecuencia, mejorar el rendimiento físico.

  • Escuchar música retrasa el agotamiento y la fatiga mental y, a su vez, aumenta el estado de ánimo y la respuesta emocional.

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Música en el deporte. Foto: bloglenovo.es

  • Hace olvidarse de pensamientos negativos y acontecimientos externos, centrando la atención en la tarea física que se está ejecutando. Y con ello también se agudizan los aspectos positivos del estado de ánimo, como el vigor y la felicidad. La música permite incidir en la regulación de la excitación para fomentar una mentalidad óptima.

  • Es decir que la música, además de aportar cualidades motivaciones, aumenta los beneficios ergonómicos, psicológicos y fisiológicos del deportista.

  • Las personas que realizan ejercicio aeróbico escuchan música mientras entrenan. Lleva a una mayor motivación y una menor percepción de la fatiga. Siendo estos algunos de los efectos principales que produce la música en el ejercicio aeróbico.

  • Las concentraciones de lactato en sangre disminuyen ante la presencia de música. El tiempo y ritmo de la música escogida puede influenciar directamente en la frecuencia cardíaca del deportista.

  • Mejora la capacidad cardiovascular: se comprobó que aumentaba un 28% el diámetro de los vasos sanguíneos. Por tanto, se lograba una mejor oxigenación de los músculos.

  • Disminuye el estrés muscular: se reducía la sensación de fatiga), y aumentaba la producción de noradrenalina, hormona que está relacionada con una mayor motivación y un mejor aprovechamiento energético.

  • Escuchar algunos tipos de música, como la clásica, a una mejor actividad de las áreas cerebrales implicadas en la memoria y el aprendizaje.

Los resultados muestran que escuchar música puede influir tanto positiva como negativamente. La música no afecta a todas las personas por igual, así pues lo mejor es evaluar su efecto de manera individual.

Lo que parece claro es que el silencio no resulta de mucha utilidad para la práctica deportiva. Las mejores canciones siempre serán las que más nos gusten, pero algunos estudios apuntan que las de tempo más rápido son más adecuadas para esfuerzos intensos y las lentas, para los descansos activos. pero sí que es cierto que se deben tener algunos factores en cuenta; como lo que veíamos antes del uso de ritmos sincronizados con ejercicios repetitivos, de modo que se deberán elegir temas más o menos rápidos según la intensidad del ejercicio.

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